marzo 8, 2021 Por Ane Goñi Salaverri 0

Receta de mermelada de ciruelas y jengibre

Tiempo de preparación:

  • Total: 2 hrs 45 minutos
  • Preparación: 2 hrs 15 minutos
  • Cocinado: 30 minutos
  • Raciones: 1 Jar (15 Raciones)

Acerca de esta receta:

Las ciruelas pertenecen a la familia de las frutas conocidas como de hueso, por el hueso interior que se asemeja a una pequeña piedra. Son muy ricas en antioxidantes y vitaminas y considerablemente bajas en calorías, además de que el grano del interior del hueso tiene un sabor a nuez que añade otra capa de sabor. Muchas conservas utilizan la técnica del noyaux, lo que significa incluir los huesos, y nuestra receta no es una excepción a esta adición tradicional. Si tiene demasiadas ciruelas en sus manos, o simplemente le encanta su sabor, ¿por qué no envasar algunos de sus suaves y hermosos sabores para que le duren todo el invierno? Esta mermelada de ciruelas con jengibre le da un sabor encantador y cálido, y es preciosa para usarla en tostadas, para rellenar pasteles y galletas, o para cubrir una bola de helado de vainilla.
 Ingredientes:

2 libras de ciruelas Victoria (u otra variedad gorda, madura y jugosa) 2 libras de azúcar (granulado) 1 limón (exprimido) 4 cucharaditas de jengibre fresco molido

Instrucciones paso a paso para esta receta de Receta de mermelada de ciruelas y jengibre

Reúne los ingredientes. Parte las ciruelas por la mitad, retira el hueso y coloca las mitades de ciruela en un bol grande de cerámica. Reserva 10 a 12 huesos de ciruela y desecha el resto. Espolvorea las mitades de ciruela con 4 cucharadas del azúcar. Cúbrelas con un paño de cocina y ponlas a un lado durante 2 horas a temperatura ambiente, o preferiblemente toda la noche en la nevera si tienes tiempo. Al cabo de unas horas, verás que el azúcar se ha derretido y las ciruelas han sacado mucho jugo. Cuando esto ocurra, es el momento de hacer la mermelada. Coloca todas las ciruelas, los jugos, el azúcar restante y el jengibre, si lo utilizas, en una cacerola grande de fondo grueso o para conservas. Ponlo a fuego medio y remueve hasta que se haya disuelto todo el azúcar. Sube el fuego hasta que la mermelada empiece a burbujear y hierve la mezcla durante unos 10 minutos, removiendo cada 2 minutos para evitar que el azúcar se pegue a las paredes del cazo. Coloca un platillo limpio o un plato de té en el congelador. Rompe las cáscaras de los huesos y saca los pequeños granos de su interior. Coloca los granos en una teataza y cúbrelos con agua hirviendo durante 1 minuto. Cuela los granos; la piel debe desprenderse del grano con facilidad. Reserva. Cuando la mermelada haya hervido durante 10 minutos, saca el platillo o plato del congelador, coge una cucharadita de la mermelada y ponla en el platillo. Mételo en la nevera durante 5 minutos. Presiona el borde de la mermelada sobre el platillo y si se “arruga” la mermelada está lista. Si no es así, sigue hirviendo a fuego fuerte. Repite la prueba de ajuste de la mermelada hasta que ésta se “arrugue” al empujarla. Cuando la mermelada esté lista, apaga el fuego pero no la retires del quemador. Déjala reposar durante unos 10 minutos. Coge los tarros de mermelada calientes y esterilizados uno a uno y, con una jarra y un embudo, llena cuidadosamente el cuello del tarro. Cuando todos los tarros estén llenos, reparte los granos entre los tarros. Cubre la superficie de la mermelada en el tarro con un disco de cera; esto ayudará a evitar la formación de moho durante el almacenamiento. Sella el tarro con una tapa bien ajustada o con un disco de celofán sujeto con una banda elástica. Deja que se enfríe.

 

Consejo. La mermelada puede conservarse hasta un año en un lugar fresco y oscuro.