marzo 8, 2021 Por Ane Goñi Salaverri 0

Receta de malvaviscos caseros básicos

Tiempo de preparación:

  • Total: 75 minutos
  • Preparación: 60 minutos
  • Cocinado: 15 minutos
  • Setting Time: 6 hrs Raciones: 9×13 pan (117 Raciones)

Acerca de esta receta:

Estos malvaviscos ligeros y esponjosos son perfectos para comerlos solos o utilizarlos en cualquier receta que requiera malvaviscos. Puede experimentar con diferentes colores, extractos aromáticos o aditivos como frutos secos picados. Estos malvaviscos están muy bien solos, pero también puedes cortarlos y utilizarlos en otras recetas de dulces, como S’mores Pops, Inside-Out S’mores o Rocky Road.
 Ingredientes:

2 tazas de azúcar 1 cucharada de sirope de maíz ligero 1,5 tazas de agua (separada) 4 cucharadas de gelatina (sin sabor) 1 cucharada de extracto de vainilla 2 claras de huevo 1/3 de taza de azúcar en polvo (tamizada, para espolvorear) 1/3 de taza de maicena (para espolvorear) Opcional: colorante o saborizante alimentario

Instrucciones paso a paso para esta receta de Receta de malvaviscos caseros básicos

Mezcla la maicena y el azúcar en polvo en un bol pequeño. Prepara un molde de 9×13 rociándolo con spray antiadherente para cocinar, y espolvorea generosamente la mezcla de azúcar y almidón por todo el molde. Aparta el molde mientras preparas el malvavisco y guarda la mezcla de azúcar y almidón para usarla más tarde. Combina el azúcar granulado, el jarabe de maíz y ¾ de taza de agua en una olla grande a fuego medio. Remueve hasta que el azúcar se haya disuelto por completo, entonces deja de remover y deja que la mezcla rompa a hervir. Sigue hirviendo hasta que la mezcla alcance los 260 grados (fase de bola dura). Este proceso tardará un poco, así que sigue con los dos pasos siguientes mientras se cuece el sirope de azúcar, pero asegúrate de controlar el sirope de azúcar con frecuencia para que no supere los 260 grados. Mientras se cuece el jarabe de azúcar, prepara la mezcla de gelatina. En un cazo pequeño, combina 3/4 de taza de agua y el extracto de vainilla. Espolvorea la gelatina por encima y remueve brevemente. Deja reposar la gelatina durante 5 minutos, hasta que el líquido la absorba por completo. Pon el cazo a fuego lento y remueve constantemente hasta que la mezcla sea líquida. En este punto, puedes añadir colores o sabores adicionales, si lo deseas. Yo recomiendo utilizar unas gotas de colorante alimentario y 1-1,5 cucharaditas de extractos aromatizados, pero la cantidad exacta dependerá de tu gusto y de la fuerza de tus extractos. Es mejor empezar con menos y añadir más al final si quieres un sabor más fuerte. Mientras el sirope de azúcar hierve y la gelatina se ablanda, pon las claras de huevo a temperatura ambiente en el bol limpio de una batidora grande equipada con el accesorio para batir. Una vez que el jarabe de azúcar se acerque a los 245 grados, empieza a batir las claras de huevo. Bátalas hasta que tengan picos firmes, pero no las batas en exceso o se desmenuzarán. Si las claras están listas antes de que el sirope de azúcar alcance la temperatura adecuada, detén la batidora hasta que el sirope de azúcar esté listo. Bate la mezcla de gelatina en el jarabe de azúcar. Ahora hay que verter esta mezcla en las claras de huevo. Si tu cazo tiene una boquilla puedes verterlo desde el cazo, pero si no la tiene te recomiendo que viertas el jarabe en una taza medidora grande o Jarra para que sea más fácil de verter. El jarabe de azúcar está muy caliente y puede causar dolorosas quemaduras si se derrama o salpica accidentalmente. Con la batidora en marcha a baja velocidad, vierte con cuidado el sirope caliente en un chorro fino sobre las claras de huevo. Una vez que se haya vertido todo el jarabe de azúcar, pon la batidora a velocidad media-alta. Sigue batiendo el malvavisco en la batidora hasta que esté lo suficientemente espeso como para mantener su forma y esté completamente opaco. Dependiendo de tu batidora, esto te llevará unos 5-10 minutos. Vierte la mezcla de malvavisco en el molde preparado y alisa la parte superior con una espátula de punta. Deja que el malvavisco repose a temperatura ambiente durante varias horas o toda la noche para que se endurezca por completo. Una vez que el malvavisco haya cuajado, espolvorea tu estación de trabajo con una generosa capa de la mezcla de azúcar y almidón que utilizaste para preparar el molde. Levanta el malvavisco del molde utilizando el papel de aluminio como asas, y dale la vuelta boca abajo sobre la superficie preparada. Despega el papel de aluminio de la parte superior del malvavisco y espolvorea la parte superior del caramelo con más azúcar/almidón. Rocía un cuchillo de cocinero grande y afilado con spray antiadherente para cocinar. Corta el bloque de malvavisco en pequeños cuadrados de 1″, o del tamaño que desees. También puedes utilizar cortadores de galletas metálicos afilados para cortar diferentes formas del malvavisco. Pasa los bordes cortados de los malvaviscos por la mezcla de azúcar y almidón para que no queden pegajosos. ¡Tus malvaviscos ya están listos para comer! Están mejor al poco tiempo de hacerlos, pero si tu entorno no es demasiado húmedo, puedes guardarlos hasta una semana en un recipiente hermético a temperatura ambiente. Es posible que tengas que volver a rebozar los lados en azúcar/almidón si se quedan demasiado pegados.

 

Consejos. Para regalar, envuelva los malvaviscos individualmente en vueltas de papel encerado y guárdelos a temperatura ambiente. Para guardarlos, colóquelos en un recipiente cerrado, con las capas separadas por papel encerado o papel pergamino.