marzo 8, 2021 Por Ane Goñi Salaverri 0

Receta de cáscaras de cítricos confitadas dulces y ácidas

Tiempo de preparación:

  • Total: 6 hrs
  • Preparación: 60 minutos
  • Cocinado: 5 hrs Raciones: 24 Raciones

Acerca de esta receta:

No tire esas cáscaras de cítricos, ¡conviértalas en caramelos! Las cáscaras de naranja, limón o pomelo se pueden utilizar para hacer estas deliciosas tiras de cáscaras de cítricos confitadas, dulces y ácidas. Pícalas y utilízalas en otras recetas de repostería y dulces, enróllalas en azúcar para darles una cáscara crujiente, o sumérgelas en chocolate para obtener el máximo placer.
 Ingredientes:

4 naranjas grandes (o 2 pomelos o 6 limones) 4 tazas de agua 4 tazas de azúcar 1/4 taza de sirope de maíz ligero Opcional: azúcar adicional para el laminado Opcional: 8 onzas de cobertura de chocolate o chocolate atemperado

Instrucciones paso a paso para esta receta de Receta de cáscaras de cítricos confitadas dulces y ácidas

Utiliza un cuchillo o un pelador de cítricos para cortar las cáscaras de cuatro naranjas (o cualquier otro cítrico que utilices) en cuartos. Pela las naranjas con cuidado, intentando mantener las cáscaras intactas en la medida de lo posible. Aparta las naranjas peladas y resérvalas para otro uso. Corta las cáscaras en tiras largas y finas de aproximadamente 1/2″ de grosor. Con un cuchillo afilado, corta la médula blanca amarga de la parte inferior de las cáscaras. No te preocupes si quedan pequeñas cantidades de médula blanca. Coloca las cáscaras en una cacerola mediana y cúbrelas con agua fría. Pon la cacerola a fuego fuerte y llévala a ebullición. Una vez hirviendo, retira la cacerola del fuego y escurre las cáscaras. Repite el proceso de hervir las cáscaras dos veces más; este paso elimina gran parte del amargor de las cáscaras y te da un producto final más dulce. Combina el agua, el azúcar y el jarabe de maíz en un cazo mediano a fuego medio. Remueve de vez en cuando mientras el azúcar se disuelve, y lleva el jarabe de azúcar a fuego lento. Añade las tiras de cáscara y baja el fuego, hasta que la mezcla esté a punto de hervir. Presiona un círculo de pergamino sobre las cáscaras para evitar que éstas se vuelvan correosas. Cuece las cáscaras a fuego lento durante una hora aproximadamente, hasta que las cáscaras estén translúcidas. Retira la cacerola del fuego y deja que se enfríe hasta que esté tibia. Una vez frías, saca las cáscaras y colócalas en una rejilla sobre una bandeja de horno para que se sequen. Puedes dejar que se sequen de forma natural, durante unas 24 horas, o puedes acelerar el proceso utilizando el horno. a utilizar el horno, ponlo a la temperatura más baja (apenas caliente) y coloca la bandeja de cáscaras en el horno. Compruébalas al cabo de 20 minutos y continúa calentándolas, comprobando con frecuencia, hasta que dejen de estar húmedas y pegajosas, pero sigan estando blandas; ¡no dejes que se endurezcan o se vuelvan correosas! Las cáscaras pueden picarse en este punto para utilizarlas en productos horneados u otras recetas de dulces. Si quieres cáscaras recubiertas de azúcar, pásalas por azúcar granulada. También puedes sumergir las cáscaras en chocolate derretido. Asegúrate de que no estén demasiado húmedas (el exceso de humedad hará que el chocolate se apelmace) y sumérgelas en la cobertura de caramelo de chocolate fundido o en el chocolate atemperado. Coloca las cáscaras bañadas en una bandeja de horno y, si lo deseas, espolvorea la parte superior con nueces trituradas, nibs de cacao, sal marina o cualquier otra cosa que se te ocurra. En un ambiente seco, las cáscaras confitadas pueden conservarse varias semanas en un recipiente hermético.