mayo 2, 2020 Por Ane Goñi Salaverri 1

La lista de la compra imprescindible para llenar tu despensa

Mantener tu despensa llena de alimentos no perecederos es una buena idea incluso cuando hacemos vida normal, pero es especialmente importante en situaciones de emergencia. Pero esto nunca debe ser una razón para acaparar. Otras personas también necesitan comida y no todos pueden llenar el carro de la compra de una sóla vez. Piensa en personas mayores o gente que no puede moverse con el coche.

Una vez dicho esto, haz sitio y prepárate.

Así es como se empieza a construir una despensa perfecta con suficientes productos para preparar cualquier receta básica.

Cómo hacer tu lista de imprescindibles.

La lista de la compra es un imprescindible cuando vas al supermercado. Te ayuda a centrarte en lo que necesitas realmente, y compras menos comida menos necesaria.

Para hacer la lista, piensa en qué soléis comer tú y tu familia. ¿qué platos o ingredientes son los que más gustan en casa? Apunta en primer lugar lo que ya sabes que gusta a todos o a casi todos. Busa y compara alimentos que puedas utilizar para la comida favorita de tu gente, o un ingrediente que guste a todos en general.

La mayoría de la gente disfruta con la pasta, tomate frito, arroz o el pollo. o en tarro, mantequilla de cacahuete, judías negras, maíz y sopas preparadas. También puede ayudar el mirar algunas recetas sencillas de la despensa para tener una idea de lo que va a ir junto al final.

Calcula cantidades.

Antes de hacer la lista de la compra, cuenta cuántas personas comerán y el número de comidas, incluidos los refrigerios, que vais a hacer cada día. Es probable que si te auto-aíslas, harás todas sus comidas. Por ejemplo, una lata de garbanzos grande puede ser dividida en cuatro porciones, perfecto para una familia con dos adultos y dos niños pequeños. Así que si los garbanzos están en el menú una vez al día durante una semana, se necesita una lata por semana. Si prefieres garbanzos para cocer, calcula unos 100 gramos. Un pequeño truco para calcular, es echar los ingredientes en un plato para calcular una ración.

Si alguien le gustan los melocotones, pero odia la piña en lata, también hay que tener esto en cuenta. Nadie necesita 10 botes de acelga cuando sólo a una persona le gusta. Y si alguien es vegetariano o tiene preocupaciones dietéticas, anótalo al comprar productos para abastecer la despensa. También piensa en el espacio que dispones en tu despensa. El exceso de espacio puede llevar a que haya mucha comida donde puedan acceder los niños, los animales, la luz del sol, la humedad…

Comida enlatada.


Si vas a comprar comida enlatada, ten en cuenta que algunas verduras aguantan mejor el enlatado que otras. Por ejemplo, los espárragos aguantan bien, pero la zanahoria puede estar demasiado blanda para algunas recetas. Los guistantes pueden funcionar bien para la ensaladilla rusa, por ejemplo. Algunas verduras enlatadas son más sabrosas que otras. Revisa bien los ingredientes de las latas para no pasarte con el azúcar o la sal.

Los frascos de comida son necesarios en la despensa, porque te sacan de un apuro y además se conservan durante bastante tiempo, especialemente si a tu despensa no le entra luz o calor.

Fruta y mermeladas enlatadas pueden ser un buen complemento para tus hijos. Y los encurtidos, que pueden darle el toque salado a tus recetas. No sólo las cebolletas y pepinillos pueden ser encurtidos. También puedes encurtir ajo, remolacha…

Carbohidratos

Siempre es buena idea tener una reserva de carbohidratos en la despensa. Este tipo de comida no sólo dura mucho tiempo, sino que también da energía. Debes tener suficientes harinas para todo uso y otras para el pan y los productos horneados. La pasta es fácil de encontrar, y hay diferentes tipos de fideos como espaguetis, farfalle, conchas, rigatoni y que te ayudarán a variar recetas y hacerlas interesantes.

También por el lado de los carbohidratos, tener una bolsa de arroz redondo y alguna de otra variedad, como el basmati, es un imprescindible en tu cocina. Se conserva bien durante mucho tiempo y puede ayudarte en muchísimas recetas. Hay muchos tipos de arroz con los que jugar, como el salvaje, el prohibido, el marrón y el basmati.

La avena es una buena elección y puede ser dulce o salada. La harina de maíz es maravillosa en el pan de maíz, los panqueques, o recetas de empanados. Y no te olvides de la polenta.

Legumbres secas.

Los garbanzos o lentejas enlatadas están bien, pero las legumbres secas duran más tiempo cuando se almacenan en un lugar fresco y seco. Guarda una lata o un frasco de tahini con esos garbanzos secos para que se pueda hacer humus rico en proteínas.

Proteínas

Los pescados enlatados o en frasco se conservan muy bien en la despensa. El atún es una opción obvia, pero también puedes encontrar sardinas y anchoas o mejillones que pueden agregar sustancia y umami a innumerables platos de pasta y arroz.

Y no olvidemos el SPAM, el jamón enlatado, el pollo enlatado y otras carnes en conserva. Todos ellos duran mucho tiempo en el estante. También busquen la carne enlatada en conserva, que se puede tirar en una sartén para hacer un picnic rápido y fácil directamente de la alacena.

No olvides los alimentos frescos.

Los alimentos frescos siguen estando disponibles y, si se almacenan adecuadamente, pueden durar semanas. Echa un vistazo en el super a los vegetales que no están refrigerados. Principalmente estamos hablando de tubérculos, patatas, cebollas, ajo, calabazas duras, limones y manzanas. Todos estos alimentos se conservan bien en un lugar fresco, seco y oscuro.

Ingredientes para cocinar y hornear


Mientras que los alimentos mencionados anteriormente se pueden comer tal cual, también es bueno mantener cosas en la despensa que ayuden a cocinar u hornear. La harina, el azúcar, el bicarbonato de sodio, el polvo de hornear y las especias pueden durar bien cuando no se abren o se almacenan en un recipiente hermético (así es como puede comprobar si siguen siendo buenos). El aceite de oliva y el aceite vegetal también deben guardarse en la despensa. No olvides tampoco el vinagre, tanto un buen balsámico o una sidra de manzana (para aliñar, terminar un plato o mezclar en las bebidas) como el vinagre blanco para casi todo lo demás.