marzo 8, 2021 Por Ane Goñi Salaverri 0

Krachel marroquí – Panecillos dulces con anís y sésamo

Tiempo de preparación:

  • Total: 45 minutos
  • Preparación: 25 minutos
  • Cocinado: 20 minutos
  • Rising time, divided: 3 hrs Raciones: 12 a 15 rolls (12-15 Raciones)

Acerca de esta receta:

Las semillas de anís, las semillas de sésamo y el agua de azahar dan a estos panecillos dulces marroquíes su fragante y característico sabor. Si no le gusta el anís, puede reducir la cantidad de semillas de anís u omitirlas por completo. En cualquier caso, los panecillos seguirán estando deliciosos. En mi casa, a mis hijos no les gustan las semillas enteras pero sí el sabor del anís, así que a veces uso anís molido en su lugar. Sirve el krachel para el desayuno o la merienda, solo o partido y untado con mantequilla, mermelada, queso crema o incluso mantequilla de cacahuete y mermelada.
 Ingredientes:

4 1/2 tazas de harina 1/2 taza de azúcar 1 1/2 cucharaditas de sal 2 cucharaditas de semillas de anís 2 huevos (ligeramente batidos) 3/4 de taza de leche tibia 1 cucharada de levadura 1/2 taza de mantequilla (derretida o muy blanda) 2 cucharadas de agua de azahar lavado de huevo hecho con 1 huevo batido con 1 cucharada de leche 1 cucharada de semillas de sésamo doradas (para espolvorear sobre los panecillos)

Instrucciones paso a paso para esta receta de Krachel marroquí – Panecillos dulces con anís y sésamo

Disuelve la levadura en unas cucharadas de agua tibia y resérvala. En un bol grande combina la harina, el azúcar, la sal y las semillas de anís. Añade los huevos, la mantequilla, el aceite, el agua de azahar, la levadura y la leche. Mezcla hasta formar una masa muy suave y pegajosa. Si ves que la masa es demasiado pegajosa, añade la menor cantidad de harina necesaria para poder amasarla. Si la masa no es pegajosa, añade más leche o agua caliente, unas cuantas cucharadas cada vez. Amasa la masa en una superficie ligeramente enharinada (o en una batidora con gancho de amasar) durante unos 10 minutos, o hasta que esté muy suave (para obtener los deseados panecillos de textura ligera, es necesario que la masa esté algo pegajosa; verás que se vuelve mucho más fácil de manejar después de su primera subida). Transfiere la masa a un bol aceitado y dale la vuelta a la masa una vez para cubrirla de aceite. Cubre el cuenco con una toalla y deja que la masa suba hasta que se duplique. Normalmente, esto lleva entre una hora y una hora y media, pero deja que la masa suba más tiempo si es necesario. Cuando la masa haya subido, golpéala, recógela y dale la vuelta. Cúbrela con la toalla y deja que vuelva a subir durante una hora aproximadamente (más si hace frío), hasta que esté ligera y esponjosa. Vuelca la masa en la superficie de trabajo y divídela en 12 ó 15 bolas lisas y uniformes. Coloca las bolas de masa a unos cinco centímetros de distancia en una bandeja de horno aceitada (o en una bandeja forrada con papel pergamino). Deja que la masa repose unos minutos y luego aplana las bolas de masa. Cubre la bandeja de horno con una toalla y deja que la masa suba otra hora o más, o hasta que los panecillos estén muy ligeros e hinchados. Precalienta el horno a 450 F (230 C). Unta la parte superior y los lados de los panecillos con el lavado de huevo y espolvorea los panecillos con semillas de sésamo. Hornea los krachel de 15 a 20 minutos, o hasta que estén bien dorados. Transfiere los rollos a una rejilla para que se enfríen.

 

Consejos. Asegúrese de que la leche esté tibia al tacto pero no caliente. Los líquidos calientes matan la levadura, mientras que los líquidos fríos no la activan. Tenga paciencia con el tiempo de fermentación; la masa es bastante rica y puede tardar en subir correctamente. Girar la bandeja de delante a atrás a mitad de horneado ayudará a que se dore de forma uniforme. Si los panecillos no están bien dorados después de 20 minutos de horneado, colóquelos bajo la parrilla durante un minuto. Vigile los panecillos con cuidado, ¡o se quemarán! Los Krachel se conservan bien en bolsas de plástico en el congelador. Se pueden calentar en el microondas directamente desde el congelador sin que se sequen. El truco es evitar que los panecillos se calienten demasiado.